27 de febrero de 2009

Apagón mental del Estado

El mundo actual es sistémico, por eso, cuando un país no hace la reforma inevitable, saltan los síntomas del atraso en todos los rincones; donde menos se piensa (sic), mana la antigüedad. Y a ideas viejas y servicios anacrónicos, shoppings a media luz, call centers aislados, agua marrón, inseguridad en la calle y una policía lenta que necesita 48 horas para intervenir (y que el Ministro del Interior vuelva de sus viajes).
Un país que mantiene monopolios para compensar la ineficacia de sus burócratas no ejecuta sus leyes ni despabila sus empresas, está maniatado.
No hay voluntad de cambiar, por fuerte que sea, que pueda con los apagones mentales de los entes autónomos del Uruguay y sucede que cualquier desperfecto en las comunicaciones o en el fluir eléctrico, es incompatible con la sociedad de la información.
En el este del Estado de Washington (Noreste de EEUU), se multiplican las inversiones multimillonarias, basadas en el talento: la fórmula estimulante es simple: chispa inventora más electricidad abundante y barata.
Nadie que use Microsoft, Yahoo o Google puede ser partidario de la tenebrosa UTE y su catálogo de prácticas monopólicas y restrinjentes, amigas de la oscuridad. ¿Qué te has hecho "Palacio de la luz"?
Si el planeta dependiera de los sindicatos de UTE y de Antel como han dependido los últimos gobiernos uruguayos, el mundo globalizado estaría entre cuatro velas.
Pensar que un Estado andrajoso como este que estamos viviendo pueda generar energía suficiente para atraer inversiones, más allá de la inseminación de las vacas y el cejo de la soja, parece broma.
Podemos plantar árboles y hacer celulosa. No podemos hacer papel por omisión uterina. Generaciones de sabios gerentes de Ute decidieron vivir de las sobras de Argentina y de Brasil, dos países hermanos que se encargan de cortar nuestros abastecimientos energéticos.
Resultan estrafalarias las gestiones de Ancap. El Presidente, Daniel Martínez, se reunió con su colega de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia, Jorge Alvarado, en Santa Cruz de la Sierra para conversar de una "joint venture" entre ambos países: la idea es instalar una petroquímica en Uruguay que utilice gas boliviano y fabrique productos para la exportación. ¡Hemosísima ilusión!
Lo más fabuloso de este plan está en la compra y el transporte del gas: ambos presidentes piensan que el precio del gas natural, dependerá del precio que "definan" Argentina y Bolivia. Se presume que ese precio rondará los U$S 5 por millón de BTU y Uruguay aceptó pagar un poco más. ¡Qué fácil!
Uruguay, Paraguay y Bolivia hablaron no hace mucho de un gasoducto soñado que no pasara por territorio argentino, pero por el momento los presidentes de Ancap Uruguay y de YPF Bolivia, admitieron usar para seguir soñando, el gasoducto que viene de la Argentina.
Martínez le explicó a El País que los volúmenes a comprar irán creciendo gradualmente y que dependerán … ¡de las necesidades de UTE! (Fuente: el País, 17/6/06)
COMENTO: En esa ensoñación no se toma en cuenta un detalle: Argentina, un país agobiado por su crisis energética ¿Usará su gasoducto para transferir gas y más gas hacia nuestro país?
Los presidentes parten otra vez de la ilusión de los gerentes de Ute: como a la Argentina le sobra gas, le conviene vendernos el sobrante.
La realidad dice que no es así y lo dice dos veces: A la Argentina no le sobra un BTU y por si fuera poco, Bolivia, que no puede cumplir sus compromisos de abastecer a la Argentina y a Brasil. Las fabulosas reservas bolivianas están ahí pero deben ser extraídas y eso reclama grandes inversiones y mucha ingeniería. Es una quimera venderle al Uruguay… ¡a fin de año!
¿Quién realizará perforaciones necesarias, más las cañerías descomunales?
Brasil hizo su negocio: Petrobrás invirtió muchos millones para extraer y transportar el gas hasta su país. Y aún así, Petrobrás fue tomada por el ejército boliviano, con gran escándalo de los brasileños, heridos en su amor propio y su gran negocio (compran el gas por la quinta parte de lo que vale).
Ancap se equivoca demasiado. La realidad de nuestra integración, canta una amarga verdad. Dice: Argentina y Brasil se oponen al pasaje de un gasoducto hacia Uruguay, venga de Venezuela o del Altiplano; así como impiden que haya líneas de alta tensión que traigan electricidad desde Paraguay hacia aquí. La hermosa fraternidad internacional que tanto emociona a tantos uruguayos cursis, nos bloquea como a un país enemigo.
Uruguay cambia sus empresas públicas de raíz o permanecerá jugado a la función clorofiliana, rogándole a Dios, cada cuatro años, para que convenza a la lluvia que venga a llover aquí.
Un Estado que no puede pagarle a sus maestros, ni a sus policías; que no puede retirar los niños de la calle, ni mantener iluminada la ciudad, ni comunicada su población a permanencia, demuestra en cada una de esas lacras, que no tiene ni va a tener recursos para financiar la generación de energía y las comunicaciones "normales."
La salida de este corset asfixiante, está vista y prevista desde hace décadas; y son los gremios burocráticos quienes se oponen; nadie lo ignora.
El Uruguay padece un atraso en la estructura del Estado que lo hunde sin remedio y la situación empeora día a día. De esta mal andanza no es responsable el gobierno de turno; las corporaciones son más fuertes que el gobierno y lo avasallan. Las maniobras corporativas que traban cualquier cambio, configuran pues, un caso de traición a la patria. Recuerdo la horrible frase del Sergio Abreu que fue Ministro y conoce el enredo:
"Si queremos lanzar una política energética nacional con visión estratégica, debemos trabajarla entre todos, tratando de que a la hora de definir las políticas, no terminemos siendo rehenes de quienes quieren hacernos creer que dirigimos la política, cuando apenas somos instrumentos de intereses corporativos."
En EEUU, las grandes marcas de la computación se mudan al noreste como en otros tiempos lo hicieron las fabricas de aluminio, por el bajo costo de la electricidad, que es determinante. ¿El Uruguay está al margen de esos mecanismos economicos?
Un gran "Data Center" de Microsoft, Yahoo o Google consume la misma electricidad de un pueblo de 30.000 o 40.000 personas.
Unos centavos menos por kilovatio suma millones de dólares al cabo del año.
El "Mayor Data Center" de Microsoft, duplicó su gasto de electricidad en los ultimos 4 años; y lo multiplicará de nuevo, por tres, en 5 años.
En el Uruguay la electricidad no sólo es cara (cuesta el doble) sino que además es incierta. Cuando Ute no puede cubrir la demanda, impone restricciones, amenaza con cortar el servicio y sube el precio. Esta tripleta letal está funcionando en estos días a vista y paciencia de todos. ¿Y?...
La gerente de Stora Enso tiene razón, desde Finlandia: ninguna empresa que consuma electricidad en sus procesos industriales, puede instalarse en nuestro país.
El Directorio de Ute (cuando no tiene más remedio que bajar el consumo y subir el precio) le echa la culpa a la sequía y a los Directorios anteriores; no repara en la gestación de la calamidad: la única nota permanente no viene del aire o del sol, ni del Poder Ejecutivo; viene de los errores y las ilegalidades a que inducen (llevan, obligan) los funcionarios de cada ente. Piensan en el Presupuesto de sueldos, de "sus" sueldos, más que en la excelencia del servicio o el bien común.
La ruina que empezamos a percibir de manera dramática, es consecuencia de la estructura del Estado; está hecha para criar fuerzas gremiales colosales. Mientras haya entes autónomos a la manera actual, el Uruguay será altamente vulnerable y su desarrollo estará firmemente obstruido. La primer medida consiste en imponer la libre competencia. Hay que matar los monopolios y hay que domar las corporaciones y su falsa inamovilidad.