19 de agosto de 2009

La Universidad en el Interior para combatir la desigualdad

Ecos Regionales - Flores
El tema del centralismo montevideano ha sido un análisis frecuente en estas columnas, y lo seguirá siendo hasta que pueda quebrarse esa postura histórica, de un país concebido desde la capital que tanto ha postergado al Interior.

Un centralismo que se da en todos los órdenes y que afecta al ciudadano común, al empresario, al trabajador, al profesional, al estudiante.
Vale volver sobre el tema encarado desde la perspectiva educativa. Cuando autoridades de nuestro departamento han comenzado a profundizar sus gestiones, apuntando a contribuir a que la Universidad de la República finalmente pueda concretar el anhelo de su actual Rector -expresado en manifestaciones efectuadas en Flores en oportunidad de la visita realizada hace un tiempo-, en cuanto a que el Interior tiene que convertirse en campo fértil para el desarrollo de centros para la educación pública terciaria.
Es éste a nuestro juicio el mejor momento para que autoridades locales y representantes nacionales por este departamento, pero además todos aquellos que tengan responsabilidades con la formación de nuestros jóvenes, se pongan en la primera línea para impulsar con fuerzas un proyecto educativo a nivel universitario.
Y es el mejor momento porque así lo sugiere el propio Rector de la Universidad Rodrigo Arocena, cuando señala que la reforma universitaria propuesta “apunta a combatir la desigualdad en el acceso a la educación avanzada, una de cuyas manifestaciones es geográfica, pues más jóvenes concluyen la enseñanza media en el Interior que en Montevideo pero la relación inversa se registra en el acceso a la enseñanza terciaria”.
“Generalizar la formación avanzada requiere construir un Sistema Nacional de Enseñanza Terciaria Pública, constituido por diversas instituciones, algunas ya existentes y otras a crear, todas ellas autónomas, cogobernadas, gratuitas, de libre acceso y estrechamente coordinadas entre sí. En el Interior es especialmente urgente ampliar tanto la oferta educativa pública como el conjunto de las instituciones que la brindan”, sostiene el Rector en una nota que bajo firma reprodujera en la edición pasada ECOS REGIONALES.
Tenemos que convencernos que la Universidad en el Interior es vital; sólo habría que preguntar a miles y miles de padres de nuestro departamento para saber cuánto significa enviar a un hijo a estudiar a Montevideo, para darse cuenta de la magnitud de lo que estamos planteando.
Obviamente que no es difícil darse cuenta de ello, pero hay que escribirlo y reafirmarlo tantas veces sea necesario. Y no porque estemos pensando en la postura de “M’hijo el Dotor” sino en la posibilidad lisa y llana que los estudiantes no se vean privados de continuar con su formación, lo cual ha pasado a ser en estos tiempos un derecho humano impostergable.
“Combatir la desigualdad”, es el concepto empleado por el Rector Arocena para sostener su visión de la reforma universitaria mirada hacia el Interior.
Esa es la clave.