30 de junio de 2009

Chile y Uruguay, ejemplos regionales

Veronica Smink
BBC Mundo, Cono Sur
El gobierno de Santiago fue uno de los señalados con mejores indicadores de "buen gobierno".Brasil, México y Argentina son considerados países líderes de América Latina. Pero, cuando de gobernar se habla, las tres primeras economías de la región tienen mucho que aprender de países más chicos, como Chile y Uruguay.
Ésa es una de las conclusiones de "Los Indicadores Mundiales de Buen Gobierno", un informe anual publicado este lunes por el Banco Mundial (BM). El estudio, que evalúa la situación de 212 países, destaca las políticas anti-corrupción llevadas a cabo por los gobiernos de Santiago y Montevideo. En contraposición, critica el "fuerte deterioro" que se vive en Venezuela, y señala un declive en la aplicación del derecho en Bolivia.
El informe, al que tuvo acceso BBC Mundo, mide diversas categorías de gobernabilidad durante el período comprendido entre 1996 y 2008, y está basado en información de miles de organizaciones no gubernamentales y expertos del sector privado y público.
Según sus autores, es uno de los compilados sobre gobernabilidad más grandes del mundo.
Ejemplos
En los lugares en los que hay un compromiso de reforma, las mejoras en el gobierno pueden ocurrir y ocurren informe del Banco Mundial sobre Indicadores Mundiales de Buen Gobierno. El estudio cita los casos de Chile y Uruguay como ejemplos de que el buen gobierno no es exclusivo a los países ricos.En ese sentido, los compara favorablemente con naciones más industrializadas como Italia o Grecia.
Ambos países aprobaron leyes de acceso a la información que - según los expertos- fomentan la transparencia en la gestión pública.
Felipe Ortiz, presidente de Uruguay Transparente –sede local de Transparencia Internacional- le dijo a BBC Mundo que el país tiene "una cultura relativamente buena con respecto al comportamiento de las autoridades en materia de corrupción".
Una encuesta reciente del organismo mostró que, a diferencia de muchos países de la región, el tema de la corrupción no preocupa a la ciudadanía.
En tanto, en Chile, los analistas financieros destacaron el impacto positivo que tiene para el país el reconocimiento del BM, ya que estimula las inversiones internacionales y ayuda a la obtención de financiamiento externo.
Crítica al G-8
El informe del BM envía un mensaje alentador, sosteniendo que "en los lugares en los que hay un compromiso de reforma, las mejoras en el gobierno pueden ocurrir y ocurren", citando, entre otros, los progresos en Perú y Colombia.
Pero acusa a las naciones más poderosas del mundo de no exhibir los mejores estándares de gobierno.
"La crisis financiera nos recuerda que la calidad de gobierno dentro del G-8 no es siempre ejemplar", señaló Daniel Kaufmann, co-autor del relevamiento.

13 de junio de 2009

Educacion - Tiempo para experimentar


PABLO DA SILVEIRA
La enseñanza uruguaya enfrenta problemas cada vez más graves, y los sucesivos intentos de mejora no consiguen frenar el deterioro. Las propuestas de cambio terminan empantanadas en grandes conflictos, o bien son revertidas en cuanto varían los equilibrios políticos.
Al analizar las causas del bloqueo, dos datos surgen con fuerza. El primero es que nuestros esfuerzos de mejora suelen ser demasiado ambiciosos. Intentamos cambiar de una vez todo el funcionamiento del sistema, lo que genera de inmediato grandes coaliciones negativas (es decir, coaliciones que no se forman a favor sino en contra de algo). Si uno se propone implantar la enseñanza por áreas en todos los liceos, seguramente va levantar más oposición que si mantiene las asignaturas en algunos sitios, al tiempo que ensaya el nuevo método en otros.
El segundo dato es que intentamos decidir sin haber tenido la oportunidad de ensayar las propuestas. Nuestro sistema educativo es extremadamente homogéneo. Somos además un país centralizado, de modo que no tenemos la posibilidad de hacer experiencias a escala regional, como ocurre en Brasil o en Argentina. El resultado es que nuestro debate siempre es especulativo. Nos embarcamos en discusiones acerca de lo que pasaría si hiciéramos tal o cual cosa, pero el efecto demostración no juega casi ningún papel en nuestras reflexiones. En esas condiciones es muy fácil alimentar fantasmas.
Si este diagnóstico es correcto, todo intento de desbloquear la situación debe partir de dos supuestos. En primer lugar, debemos renunciar a transformar de inmediato todo el sistema educativo. Ese debe ser el punto de llegada, no el punto de partida. En segundo lugar, tenemos que darnos la oportunidad de ensayar antes de decidir. Sólo a partir de conclusiones fundadas en la experiencia podremos construir acuerdos que aspiren a durar. Tenemos que darnos tiempo para experimentar.
¿Cómo lograr algo semejante? Una fórmula sería un acuerdo multipartidario que abriera un período de siete años de experimentación pedagógica. Mediante ese acuerdo, los partidos se comprometerían a asegurar la coexistencia de varias propuestas de pequeña y mediana escala que serían permanentemente monitoreadas. Esas experiencias se realizarían en un conjunto predeterminado de escuelas y liceos. Las autoridades de Anep que sean elegidas con venia del Senado deberían comprometerse públicamente a ser ejecutoras de ese pacto.
¿Por qué siete años, en lugar de cinco o diez? En primer lugar, porque es un tiempo razonable para que una propuesta se afiance y empiece a mostrar sus frutos. De este modo superaríamos uno de nuestros errores recurrentes, que consiste en cambiar todo cada pocos años sin llegar a evaluar lo que se hizo.
En segundo lugar, un lapso de siete años no coincide con ningún período de gobierno. De este modo, quienes participen del acuerdo no sabrán quién estará al mando cuando llegue la hora de decidir qué experiencias merecen ser generalizadas. Lo que sí sabrán todos es que, cuando un futuro gobierno impulse cambios globales a partir de la experiencia acumulada, no podrá presentar los avances como un mérito propio sino como un logro de todo el sistema político. Así se procesan los cambios en muchos países que enfrentan situaciones críticas.