
como escribió Carlos Real de Azúa en "El impulso y su freno", Batlle tuvo una posición "hostil al campo, urbana, que rompió con las fuerzas de lo que de algún modo cabe llamar lo criollo". "Tal postura implicó a la larga frustrar un desenvolvimiento que pudo llevar a nuestra economía por una corriente similar a las de Australia o Nueva Zelanda". Por otra parte, el proceso de estatización de empresas , generó lo que Real ya en 1964 calificó de "feudalización que hace de cada uno de esos entes económicos un coto cerrado de sustanciales privilegios corporativos". Además impulsó un proceso político sectario de los valores nacionales "con su seguridad infalible de en dónde estaban los justos y los réprobos".
¿Padre del Uruguay moderno? Sí. Pero también de este Uruguay centralista, macrocefálico y con un feudalismo corporativo y estatista que asfixia el impulso privado. Además, y para citar a otro ilustre pensador (colorado) Pedro Figari, pergeñó un sistema educativo y cultural que generó la plaga de un proletariado intelectual tan despreciativo e ignorante de nuestra realidad nacional, como improductivo para transformarla.
fuente: entrevero de pepes
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