BY SHANI GERSZENZON / EFE
MONTEVIDEO
De ser un simple artesano del interior de Uruguay, Enrique Ostrovski ha pasado a convertirse en un ortopeda codiciado en España, Chile, Israel, Alemania y Estados Unidos, y cuenta entre sus clientes con Irene Villa, víctima de la banda terrorista ETA, y el futbolista uruguayo Darío Silva.
En su taller de Rivera, una pequeña ciudad uruguaya situada a 500 kilómetros al norte de Montevideo, Ostrovski fabricaba carrocerías para lanchas y accesorios para coches hasta que un buen día hace diez años pensó que esa habilidad podría servirle para ayudar a un amigo lisiado.
``Tenía que subir con muletas a un carro de caballos desde el que vendía leña'', contó este uruguayo de 65 años y raíces polacas, que desde entonces comenzó a aprender técnicas ortopédicas para encontrar el tipo de prótesis que le ha dado fama.
Sus hallazgos fueron la fibra de carbono, un material ``mucho más liviano'' que el que se usa normalmente, y la instalación de un dispositivo hidráulico con el que se gana flexibilidad, explicó.
En su casa de Rivera, una localidad que linda con Brasil y en la que viven poco más de cien mil habitantes, Ostrovski tiene un pequeño taller en el que mezcla los productos, elabora los materiales y diseña las prótesis. Fabricar una le lleva alrededor de una semana.
Todos los días recibe en su casa decenas de llamadas telefónicas.
``Me llaman para pedirme ayuda de todo el Uruguay, de Chile, de Europa'', aseguró el artesano, que comenzó a ser conocido en su país cuando el ex futbolista Darío Silva, que perdió la pierna derecha tras sufrir un accidente de tráfico, acudió a él para que le hiciera una prótesis.
El ex jugador de los clubes españoles Málaga y Espanyol, que le llamó después de ver en la televisión uruguaya un reportaje sobre su trabajo, lleva más de un año con su nueva prótesis y, según Ostrovski, ``hasta juega al fútbol con ella''.
También tuvo buen resultado la que fabricó para la española Irene Villa, que en 1991 perdió sus dos piernas en un atentado de la banda terrorista ETA.
Ostrovski confiesa que se emocionó al conocer la historia de Villa, quien a los 12 años fue blanco de una bomba adosada al vehículo en el que viajaba camino del colegio junto con su madre, María Jesús González, quien también perdió la pierna y el brazo derecho.
La española supo del artesano gracias a su novio. Después de contactar con él, viajó a Montevideo y allí Ostrovski le tomó las medidas con un molde de yeso. La siguiente vez que se vieron fue ya en Rivera, adonde viajó Villa para probarse la prótesis de la pierna derecha.
``Cuando le puse a Irene la pierna y comenzó a andar con ella, su cara era de felicidad'', recordó el artesano, quien asegura que ``ese tipo de momentos'' son lo mejor de su trabajo.
El riverense no sólo ha ganado reconocimiento por la calidad de sus prótesis y su novedosa técnica, que no tardó en patentar, sino que además es conocido por lo que él llama su ``humanismo''.
Muchos de los que acuden a Ostrovski lo hacen porque saben que cuando alguien no tiene recursos económicos suficientes, el artesano le regala la prótesis.
Además, sus precios son notablemente más bajos que los que se encuentran en el resto de la industria, de tal forma que a Villa le pedían $55,000 por una prótesis similar a la que le hizo Ostrovski por $4,000.
``A mí no me interesa hacerme rico; prefiero `pelado', pero en Rivera'', apostilló Ostrovski, que ya ha recibido y rechazado ofertas de trabajo de Israel y Estados Unidos.
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