10 de abril de 2010

Jorge Grunberg - crear distritos escolares

El primer problema educativo Jorge Grunberg 

Tenemos una oportunidad inédita de cambiar la educación en nuestro país ya que existe un amplio consenso social y político sobre la importancia de la educación para el desarrollo de nuestro país y una voluntad nacional de invertir recursos en este servicio público estratégico. Al mismo tiempo existe consenso en cuanto a las graves deficiencias de calidad y equidad de nuestro actual sistema educativo.
En los últimos años el foco de la discusión educa-tiva nacional ha sido el aumento de los recursos públicos dedicados a la educación pública y la modificación de su régimen de gobierno, en especial la forma de designación de autoridades.
A pesar del gran esfuerzo económico y político invertido en estas reformas no es de esperar que lleven por sí mismas a mejoras apreciables de aprendizaje ni a reducir la desigualdad de oportunidades ya que el foco de la discusión fue equivocado.
El problema fundamental de nuestro sistema educativo preuniversitario no es su régimen de gobierno sino que es ingobernable.
El problema no es quien lo gobierne sino su enorme dimensión que abarca cientos de miles de alumnos y todo el territorio nacional, uno de los presupuestos más grandes del país, concentración de poder en relativamente pocas personas sin sistemas claros y efectivos de evaluación de resultados y casi completa centralización de planificación y decisiones.
En suma, este sistema resulta demasiado grande y complejo para ser gobernado eficientemente y mucho menos reformado.
Es poco relevante si los directores de ANEP son electos o designados, si son del gobierno o de la oposición o si sus gobernantes fueron formados en la educación pública o privada (la ley reciente tiene exigencias absurdas a este respecto que excluirían por ejemplo a José Pedro Varela ya que éste no fue funcionario público de la educación por al menos diez años).
La experiencia internacional es que sistemas de menor tamaño y con mayor descentralización permiten lograr mejores resultados de calidad de aprendizaje y equidad.
Nueva Zelanda, un país que nuestros nuevos gobernantes han mencionado repetidas veces como un referente, descentralizó su sistema escolar en 1989 transfiriendo la gestión educativa a las escuelas y eliminando el "Departamento de Educación" que cumplía las funciones que cumple ANEP en nuestro país.
La pregunta es de qué manera descentralizar. En países más grandes como Brasil o Argentina la educación es esencialmente gobernada al nivel de los estados o provincias. En Chile existen jurisdicciones municipales para el gobierno de la educación.
El equivalente en nuestro país sería delegarla a nivel de las intendencias departamentales o de las futuras alcaldías.
En vista de las permanentes carencias materiales de muchos de los gobiernos departamentales de nuestro país esta es una opción difícil de recomendar a menos que se acompañe de transferencias importantes de recursos, suministro de apoyo técnico permanente y evaluaciones sistemáticas de ejecución presupuestal y de obtención de resultados de cobertura, acceso y aprendizaje.
En los Estados Unidos y otros países anglosajones una buena parte de la jurisdicción educativa se radica en "distritos escolares", concentraciones de escuelas que proveen la economía de escala que permite sostener equipos profesionales de administradores, directores y docentes pero sin alcanzar volúmenes ingerenciables.
En muchos casos las autoridades de estos distritos escolares son electas por la comunidad.
Esta alternativa puede ser interesante para nuestro país. Estos "distritos escolares" tendrían una escala más gerenciable, se asociarían naturalmente a sus zonas de influencia geográfica como zonas de Montevideo o subregiones del país con necesidades y características similares por los cuales podrían tener algún grado de especialización en sus contenidos educativos y actividades curriculares y extracurriculares.
Además al ser sus autoridades elegidas por los ciudadanos de la zona tendrían una legitimidad de representación más directa que las autoridades actuales y responderían más a las necesidades de los alumnos y sus familias que de los partidos políticos a los que pertenecen o a otras corporaciones.
Tenemos una oportunidad inédita de mejorar nuestra educación ya que existe una conciencia nacional de la importancia de esta tarea y la voluntad política de ejecutarla.
No la desaprovechemos y empecemos buscando soluciones a los problemas reales del sistema.
* Rector de la Universidad ORT .http://www.ort.edu.uy/