El Hospital de Tacuarembó se ha convertido en un referente en innovación en el área de la salud. La creación del banco de leche materna y un pasteurizador fabricado por una firma láctea local dan muestra de esa apuesta.
EN EL NORESTE de Uruguay se registran las tasas de mortalidad infantil más altas del país (25 cada mil nacimientos). En diez años Tacuarembó logró bajarla a 7 por mil. Eso fue posible gracias a una batería de medidas que ha venido adoptando el hospital, desde una estrategia de planificación familiar a nivel comunitario (que logró reducir a la mitad los embarazos adolescentes), hasta políticas que implicaron fuertes apuestas. Quizás la más importante es la creación de un CTI de niños, el primero que existió en el Interior, y que se construyó gracias a los aportes de la gente (sólo en un festival se recaudaron 100 mil dólares). En 1998 siete bebés habían muerto mientras eran llevados a Montevideo para internarlos en un CTI.En 2004 el Hospital de Tacuarembó se disponía a dar otro paso sustantivo: abrir un banco de leche materna en el norte del país, (entonces existía sólo uno, en el Pereira Ro ssell).
La medida partía de la necesidad de evitar el uso de leche modificada o “complemento”, ya que la misma genera problemas de salud a los niños prematuros (cuyos organismo no procesan bien la leche de vaca). “El lobby a favor del complemento era terrible. Tuvimos que hacer una campaña fuerte que contrarrestara lo que decía la mayoría de los pediatras, que incluso aconsejaban a las madres no amamantar a sus hijos. Nosotros recordamos que Batoví, el cerro que nos identifica, significa en guaraní ‘seno de mujer’. En Brasil, que es el país con más reservas de leche materna en el mundo, se gastaban 870 millones de dólares en leche modificada. Hoy se gastan 170 millones. Además del ahorro, la nutrición del niño es mucho mejor con la leche materna”, afirmó a Brecha el director del hospital, Ciro Ferreira.
Hoy el Banco de Leche alimenta a 20 niños de todo el noreste del país, y se abastece fundamentalmente de la leche que va a buscar a las casas de las madres (se calcula que un 30 por ciento de las madres tienen excedente de leche). En 2008 recibió la certificación ISO 9001 de calidad de servicio.
Para el Banco de Leche se necesitaba un aparato para pasteurizar el alimento. El sistema que se usaba entonces consistía en calentar la leche al baño María controlando la temperatura con termómetros de mercurio. Esto presentaba varios inconvenientes, ya que si se superan los 62,5 grados centígrados se corre el riesgo de destruir inmunoglobulinas, un componente fundamental de la leche materna. Buscando resolver este problema, el hospital se comunicó con la empresa láctea local, Nutrísima, para saber si ellos podían desarrollar un aparato programable para pasteurizar leche materna. “La pasteurización es la eliminación de los agentes patógenos presentes en cualquier alimento. Con la leche materna hay que tener cuidado de preservar lo que el bebé necesita, que son las inmunoglobulinas. Si calentamos un grado más de lo necesario, empezamos a destruirlas. El desafío era diseñar un aparato extremadamente preciso, que hiciera el proceso de modo automático. Ese aparato no existía”, afirmó a Brecha Gustavo Puentes, uno de los dueños de Nutrísima.
Puentes resaltó el bajo costo del aparato, que fue armado con elementos que se encuentran en cualquier casa de repuestos: “Las resistencias que calientan el agua las tomamos de una freidora. El agitador que mueve rítmicamente el canasto donde están colocados los frasquitos con leche no es otra cosa que un limpiaparabrisas de una camioneta Toyota. La bomba que incorpora el agua es de una lavadora. Luego la parte más compleja es la electrónica, que hace que todo el mecanismo sea automático, y que fue diseñada por un programador. Desde la identificación del volumen de agua, la activación de la bomba, la carga y descarga, la temperatura de corte, el encendido de las fases de descongelamiento, pasteurización y enfriamiento… en total son 30 funciones totalmente programadas”.
Tanto el sistema de trabajo en el Banco de Leche Materna como el pasteurizador mismo despertaron el interés de los países vecinos. En una reciente visita a Tacuarembó, el coordinador de los bancos de leche de Brasil, Aprigio Guerra de Almeida, consideró el diseño de Nutrísima como“el Mercedes Benz de los pasteurizadores”.
Puentes contó a Brecha que pese a que se lo propusieron no quiso patentar el aparato, pero que si le piden, Nutrísima está dispuesta a fabricar pasteurizadores, incluso a exportarlos. Estimó que su costo no supera los 5 mil dólares.
Por su parte, Ferreira consideró que todo el modelo del Banco de Leche puede ser “exportable” a países como Bolivia y Venezuela, y dijo que ya mantuvo conversaciones con autoridades de esos países en ese sentido.

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