El establecimiento agropecuario San Jorge implementa en Paysandú un sistema de riego que evita el escurrimiento del agua de lluvia
Entrevista con el ingeniero agrónomo Abgner Prada. EN PERSPECTIVA Miércoles 29.12.99 - Hora 09.50
EMILIANO COTELO:
Les proponemos conocer una experiencia que se está desarrollando en el departamento de Paysandú, particularmente interesante en el contexto de intensa sequía que padece Uruguay. Se trata de un emprendimiento de riego que brinda cobertura de agua a 70 hectáreas de maíz y 30 de pasturas con lotus. Ha sido llevado a cabo en un establecimiento de la zona de Queguayar, por parte de ingenieros sanduceros. El establecimiento agrícolo-ganadero San Jorge, propiedad de José Bide y administrado por él junto a su hijo, el ingeniero agrónomo Fernando Bide, desarrolla la agricultura en rotación con pastura, y allí se pensó, hace unos tres años, esta propuesta de riego, realizando la inversión en una represa que abarca unas 30 hectáreas y almacena unos 750.000 metros cúbicos de agua. El punto de partida de este sistema es que en Uruguay y en particular en esa zona llueve de más, sobra agua que se pierde por los ríos. La idea es evitar esa pérdida de agua, tomarla, almacenarla y utilizarla para apoyar un cultivo como el maíz.
Vamos a conversar con el ingeniero Abgner Prada, uno de los autores de este proyecto que ya es realidad en este sistema de riego.
Podemos empezar por esa frase casi textual que publicó el diario El Telégrafo de Paysandú hace pocos días: "un país seco donde llueve mucho". ¿Cómo es eso?
ABGNER PRADA:
Es una realidad en el sentido de que
el problema es de distribución de la lluvia. No somos capaces de absorber 600 milímetros de lluvia y aprovechar el resto, los otros 600 milímetros -porque llueve 1.200 milímetros al año- que se pierde. En Uruguay hay zonas, como el este, donde se riega arroz, donde se está usando el agua dulce, que en el mundo es y va a ser una fuente de poder. Acá, en el litoral, hasta ahora no se había regado mucho, porque los sistemas funcionaban sin riego, éste no se necesitaba porque cerraban los números. Desde hace un tiempo cualquier sistema intensivo que se quiera realizar debe ser regado para tener éxito. Lamentablemente
perdemos mucha agua por escurrimiento. Básicamente, nuestro consumo humano de agua por cabeza es de entre tres y cuatro metros cúbicos. Por año se pierde el equivalente a 700 años de consumo de agua por el total de los habitantes del Uruguay.
EC - Cuando usted dice que se pierde el agua quiere decir que se escurre por el suelo y va a parar a un río.
"Los sistemas de riego en Uruguay deben ser económicos.
Como el agua aquí es abundante tenemos que buscar la forma de que sea barata. Para eso, lo más fácil es juntarla, represarla, no dejarla ir por las compuertas de las represas"
AP - A una cañada, al arroyo y después al río y al mar. En nuestras costas estamos muy acostumbrados a ver camalotes arrastrados por el agua que viene del Río Uruguay y el Paraná, de la gran cuenca del Cono Sur, una de las más importantes del mundo, que desemboca en el Río de la Plata.
EC - La idea central de este sistema consiste en aprovechar el agua de lluvia que va cayendo a lo largo del año.
AP - Nosotros planteamos básicamente que los sistemas de riego en Uruguay deben ser económicos. Para serlo tienen que tener agua barata y abundante, y como
el agua aquí es abundante tenemos que buscar la forma de que sea barata. Para que sea barata lo más fácil es juntarla, represarla, no dejarla ir por las compuertas de las represas. En los meses de julio y agosto, cuando llovió 300 milímetros, yo vi las puertas de la represa del Palmar -la última compuerta del Río Negro- abierta. Me llevé una impresión muy grande viendo cómo toda esa agua se nos estaba yendo por entre los dedos. Hoy UTE no permite hacer represas en la cuenca del Río Negro, lo que está bien, pero si hubiera un plan nacional de captación de agua hoy una cantidad de represas en la cuenca del Río Negro podría estar dándole agua a UTE y a la vez regando. Tenemos un excedente hidrológico muy importante que no es consumido por nadie y se nos va.
EC - A grandes rasgos, ¿cómo funciona el sistema que ustedes implantaron en el establecimiento San Jorge?
AP - Es un sistema de riego tan antiguo como los babilonios, los egipcios o los mayas; consiste en hacer correr agua sobre el suelo con canales que a su vez sirven para conservar el suelo. Esos canales sirven para poner agua en las chacras y para sacarla cuando llueve mucho para que no haya erosión, otra cosa que tenemos que tener muy en cuenta ante cualquier sistema de riego. Tenemos que saber cómo hacer para que el agua de lluvia no nos erosione los campos y nos rompa los sistemas. Se va inundando, se va haciendo correr el agua sobre los campos y se va avanzando con un sistema que hay que tratar con una tecnología que no es del caso describir.
EC - Ustedes recolectan el agua utilizando el propio suelo. ¿No hay canalizaciones desarrolladas con hormigón u otro tipo de materiales?
AP - No, por supuesto. El mismo suelo hace toda la estructura física, con terraplenes o canales. Son canales de ladera de una sola pierna, con una sola pared hacia abajo, o con doble pared, según los casos. El agua proviene de arroyos con algún tipo de ataje para que el agua se pueda bombear o de lagos artificiales, como el caso de San Jorge, aquí en Queguayar, donde se hizo una represa muy modesta, de unas 30 hectáreas de espejo. 700.000 metros cúbicos no es una cifra muy grande. Lo importante, lo que queremos remarcar, es que se puede regar en forma económica en los sistemas del litoral, que tenemos que perderle el miedo al riego. La gente del este, a su manera y en otras condiciones, lo ha hecho con el arroz.
EC - Usted dice que éste es un sistema barato, pero una vez que han recogido el agua producto del deslizamiento en una pendiente natural tienen que hacer que suba nuevamente para poder utilizarla en el riego.
AP - Sí, el agua que se hace circular sobre la chacra supuestamente queda dentro de la misma. El suelo la capta, la absorbe y no se pierde para abajo. Nosotros captamos el agua excedentaria cuando llueve.
EC - ¿Entonces?
AP - El agua se capta por ejemplo en una represa, y cuando se necesita se abre la compuerta o se bombea hacia arriba cuando hace falta.
EC - Para bombearla ustedes han tenido que instalar algún mecanismo que funciona, por ejemplo, a energía eléctrica.
"Es un sistema de riego tan antiguo como los babilonios, los egipcios o los mayas; consiste en hacer correr agua sobre el suelo con canales que a su vez sirven para conservarlo"
AP - En el caso de San Jorge sí, es una bomba de 800 metros cúbicos por hora que está bombeando desde la represa a una altura de 15 metros y desde ahí se va canalizando hacia las chacras, donde hay buenos suelos donde se está regando maíz, lotus y ahora una pradera.
EC -
Entramos a hablar de costos. Allí aparece el costo de la energía eléctrica. ¿Qué otros costos hay?
AP - Tenemos los costos del estudio, de construcción del sistema, de la represa, el costo de la bomba, las cañerías, etcétera. Lo más barato es el riego por gravedad; cuando puedo hacer una represa a una cota elevada estoy abaratando mucho los costos, porque no tengo que bombear; simplemente abro compuertas y el agua, por gravedad, va circulando por los canales hacia donde la quiero llevar. Por eso sostenemos que la solución al riego en el litoral y en el país en general -
el litoral es una zona bastante virgen en el tema riego- debería ser multipredial, tendríamos que estar encarándolo en forma regionalizada. De esa forma podemos bajar costos enormemente.
EC - Usted dice que los sistemas de riego deberían ser construidos por zonas, con la idea de servir a un conjunto de establecimientos.
AP - Exactamente. Acá tenemos la famosa represa del Chingolo, que tiene 55 años de construida y podría regar una importante superficie multipredial para muchos productores, que hasta ahora no se ha usado y sigue vacía. Esas son las cosas que tenemos que tratar de solucionar ahora que se hace necesario, que la gente está requiriendo riego, convencida de que, si no se riega, los sistemas agrícolo-ganaderos sufren quebrantos económicos muy importantes. Tenemos que apuntar hacia la solución real.
EC - Usted decía que con un sistema de este tipo la solución es relativamente barata. ¿Qué tipo de costos hay? ¿Podemos ver algunos números?
AP - Le doy una cifra concreta.
Un riego de aproximadamente 100 milímetros por hectárea -10 millones de litros por hectárea- hoy nos está costando entre 22 y 24 dólares por hectárea, lo que le significa unos 300 kilos de maíz al valor de hoy.
EC - ¿Y si comparamos con otros sistemas posibles de riego?
AP - Hay otros sistemas más eficientes desde el punto de vista del uso del agua, pero no desde el punto de vista de los costos.
EC -
¿Cuánto cuestan esos otros sistemas?
AP - Andan en el entorno de 1 dólar por milímetro, con un cañón o con pivot central. Estoy comparando dos centavos de dólar contra un dólar.
EC - Este sistema es cinco veces más barato.
AP - De cuatro a cinco veces más barato, dependiendo de si tengo que bombear para arriba o utilizando la gravedad.
Si utilizo la gravedad es mucho más barato. Cuando el agua es excedentaria y la podemos captar no nos deberíamos preocupar por consumir energía del país para regar gastando mucho por hectárea ni por importar equipos demasiado costosos, sino que tendríamos que adaptar la tecnología a un país seco donde llueve mucho.
EC - Usted decía que estos sistemas son muy antiguos, que vienen de la época de Babilonia. Pero en Uruguay, ¿se estaban empleando?
AP - En el arroz se usa un sistema similar. El arroz tiene la característica de que se debe mantener inundado, entonces se nivela y se trata de atrapar el agua dentro de donde está para que el arroz quede con cinco centímetros de agua sobre la superficie del suelo en forma permanente. En nuestro caso no hay que atrapar el agua, se la hace escurrir por la superficie; también hay experiencias en Mercedes y Leguísamo donde se hace escurrir el agua por surcos. Con nuestro sistema hemos podido regar cultivos con siembra directa, por manto, sin necesidad de surcos. Creemos que la siembra directa es el futuro, ya es una realidad en la actualidad; es siembra sin roturación, sin romper el suelo. Hemos podido regar con bastante economía sin usar sistemas convencionales con suelos arados y surqueados.
EC - ¿Esta idea se está extendiendo, por lo menos en la zona de Paysandú?
AP - Sí, hay una inquietud inmensa en los productores, que están haciendo cada vez más conciencia; la seca de los años 88-89 nos marcó y ésta nos está marcando. Creo que así como han cambiado de tecnología por ejemplo en el caso de la suplementación en el ganado, hoy el riego es una necesidad sentida que se va a incorporar a la cultura tecnológica del país cada vez más rápidamente en la zona agrícolo-ganadera.
Repito que los arroceros tienen amplia experiencia en esto. Por su rentabilidad, el cultivo del arroz permitió invertir grandes cantidades de dinero en riego. Acá las condiciones son diferentes, tenemos que tener un sistema de riego al servicio del sistema de producción.
El sistema de riego del arroz es específico para ese cultivo. Nosotros tenemos que inventar, diagramar, extender, hacer económico y adaptar tecnológicamente un sistema de riego a los sistemas agrícolo-ganaderos, que son una rotación de cultivo-pastura, donde el riego tiene que adaptarse y ser muy económico.
EC - Usted ha insistido en que la solución viene por crear sistemas de riego zonales, en que los costos pueden bajar más y volverse razonables si el sistema de riego abarca a un conjunto de establecimientos. ¿A quién le corresponde impulsar ese tiempo de esfuerzos en conjunto? ¿Debe venir del gobierno, de las gremiales de productores, de las intendencias? ¿Cómo lo concibe usted?
AP - Creo que nos corresponde a todos, a los técnicos que estamos trabajando, al gobierno. En Uruguay hay una oficina que se llama Prenader (Programa de Manejo de Recursos Naturales y Desarrollo del Riego)
que ha impulsado el riego. En Paysandú Prenader ha funcionado bien. Repito:
las soluciones individuales no son soluciones. Todos somos conscientes de ello; los técnicos, los empresarios, el gobierno tiene que hacer conciencia de que un canal de 25 kilómetros puede poner el agua del Río Queguay -que se nos va al mar- en la puerta de los predios a un costo 10 veces inferior al de una carretera. Hacer un canal y un bombeo es una cosa muy barata. Tiene que ser regional. Hubo proyectos regionales; al lado de Fray Bentos hay una colonia que tiene un sistema de riego que nunca se usó porque las condiciones de aquel momento no estaban maduras, los predios eran muy chicos, en ese lugar la hortifruticultura no funcionó, etcétera. Hoy estamos como para sentarnos todos en una mesa y empezar a discutir cómo vamos a hacer para poner el agua frente a cada portera de cada establecimiento del litoral.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz