30 de agosto de 2010

INAU gasta 3.750 dólares mensuales por cada internado



30.08.2010 | 8.20

El Instituto invierte en el tratamiento de 200 enfermos 180 millones de pesos al año.
INAU gasta 3.750 dólares mensuales por cada internado
Según Ultimas Noticias, si se tiene en cuenta el salario del personal de salud y lo que tiene que pagar a las clínicas privadas la cifra asciende a 280 millones.

Las cifras se conocieron tras la concurrencia de autoridades del Inau a la Comisión Especial de Adicciones del Parlamento.

Para los jerarcas, la mayor dificultad que se presenta hoy con respecto a las drogas es la falta de infraestructura para el tratamiento en la primera fase que es la de desintoxicación de los pacientes.

20 de agosto de 2010

el petroleo del Uruguay es la lluvia y el viento

    • el riego por pivote igual que las represas hidroelecticas tranforma agua en dolares
    • 1000 litros de agua = 2.4 kilos de maiz = 16 centavos de dolar
    • las represas hidroelecticas generan electricidad, el riego precisa electricidad trifasica y produce maiz
    • solo el 50% del agua es absorbida por la tierra
    • usamos menos del 4% del agua que rebasa para riego
    • del viento aprovechamos menos del 1% para generar electicidad eolica

16 de agosto de 2010

Abgner Prada- en Uruguay el agua es abundante pero regar es caro

El establecimiento agropecuario San Jorge implementa en Paysandú un sistema de riego que evita el escurrimiento del agua de lluvia
Entrevista con el ingeniero agrónomo Abgner Prada. EN PERSPECTIVA Miércoles 29.12.99 - Hora 09.50
EMILIANO COTELO:
Les proponemos conocer una experiencia que se está desarrollando en el departamento de Paysandú, particularmente interesante en el contexto de intensa sequía que padece Uruguay. Se trata de un emprendimiento de riego que brinda cobertura de agua a 70 hectáreas de maíz y 30 de pasturas con lotus. Ha sido llevado a cabo en un establecimiento de la zona de Queguayar, por parte de ingenieros sanduceros. El establecimiento agrícolo-ganadero San Jorge, propiedad de José Bide y administrado por él junto a su hijo, el ingeniero agrónomo Fernando Bide, desarrolla la agricultura en rotación con pastura, y allí se pensó, hace unos tres años, esta propuesta de riego, realizando la inversión en una represa que abarca unas 30 hectáreas y almacena unos 750.000 metros cúbicos de agua. El punto de partida de este sistema es que en Uruguay y en particular en esa zona llueve de más, sobra agua que se pierde por los ríos. La idea es evitar esa pérdida de agua, tomarla, almacenarla y utilizarla para apoyar un cultivo como el maíz.
Vamos a conversar con el ingeniero Abgner Prada, uno de los autores de este proyecto que ya es realidad en este sistema de riego.
Podemos empezar por esa frase casi textual que publicó el diario El Telégrafo de Paysandú hace pocos días: "un país seco donde llueve mucho". ¿Cómo es eso?

ABGNER PRADA:
Es una realidad en el sentido de que el problema es de distribución de la lluvia. No somos capaces de absorber 600 milímetros de lluvia y aprovechar el resto, los otros 600 milímetros -porque llueve 1.200 milímetros al año- que se pierde. En Uruguay hay zonas, como el este, donde se riega arroz, donde se está usando el agua dulce, que en el mundo es y va a ser una fuente de poder. Acá, en el litoral, hasta ahora no se había regado mucho, porque los sistemas funcionaban sin riego, éste no se necesitaba porque cerraban los números. Desde hace un tiempo cualquier sistema intensivo que se quiera realizar debe ser regado para tener éxito. Lamentablemente perdemos mucha agua por escurrimiento. Básicamente, nuestro consumo humano de agua por cabeza es de entre tres y cuatro metros cúbicos. Por año se pierde el equivalente a 700 años de consumo de agua por el total de los habitantes del Uruguay.
EC - Cuando usted dice que se pierde el agua quiere decir que se escurre por el suelo y va a parar a un río.
"Los sistemas de riego en Uruguay deben ser económicos. Como el agua aquí es abundante tenemos que buscar la forma de que sea barata. Para eso, lo más fácil es juntarla, represarla, no dejarla ir por las compuertas de las represas"
AP - A una cañada, al arroyo y después al río y al mar. En nuestras costas estamos muy acostumbrados a ver camalotes arrastrados por el agua que viene del Río Uruguay y el Paraná, de la gran cuenca del Cono Sur, una de las más importantes del mundo, que desemboca en el Río de la Plata.
EC - La idea central de este sistema consiste en aprovechar el agua de lluvia que va cayendo a lo largo del año.
AP - Nosotros planteamos básicamente que los sistemas de riego en Uruguay deben ser económicos. Para serlo tienen que tener agua barata y abundante, y como el agua aquí es abundante tenemos que buscar la forma de que sea barata. Para que sea barata lo más fácil es juntarla, represarla, no dejarla ir por las compuertas de las represas. En los meses de julio y agosto, cuando llovió 300 milímetros, yo vi las puertas de la represa del Palmar -la última compuerta del Río Negro- abierta. Me llevé una impresión muy grande viendo cómo toda esa agua se nos estaba yendo por entre los dedos. Hoy UTE no permite hacer represas en la cuenca del Río Negro, lo que está bien, pero si hubiera un plan nacional de captación de agua hoy una cantidad de represas en la cuenca del Río Negro podría estar dándole agua a UTE y a la vez regando. Tenemos un excedente hidrológico muy importante que no es consumido por nadie y se nos va.
EC - A grandes rasgos, ¿cómo funciona el sistema que ustedes implantaron en el establecimiento San Jorge?
AP - Es un sistema de riego tan antiguo como los babilonios, los egipcios o los mayas; consiste en hacer correr agua sobre el suelo con canales que a su vez sirven para conservar el suelo. Esos canales sirven para poner agua en las chacras y para sacarla cuando llueve mucho para que no haya erosión, otra cosa que tenemos que tener muy en cuenta ante cualquier sistema de riego. Tenemos que saber cómo hacer para que el agua de lluvia no nos erosione los campos y nos rompa los sistemas. Se va inundando, se va haciendo correr el agua sobre los campos y se va avanzando con un sistema que hay que tratar con una tecnología que no es del caso describir.
EC - Ustedes recolectan el agua utilizando el propio suelo. ¿No hay canalizaciones desarrolladas con hormigón u otro tipo de materiales?
AP - No, por supuesto. El mismo suelo hace toda la estructura física, con terraplenes o canales. Son canales de ladera de una sola pierna, con una sola pared hacia abajo, o con doble pared, según los casos. El agua proviene de arroyos con algún tipo de ataje para que el agua se pueda bombear o de lagos artificiales, como el caso de San Jorge, aquí en Queguayar, donde se hizo una represa muy modesta, de unas 30 hectáreas de espejo. 700.000 metros cúbicos no es una cifra muy grande. Lo importante, lo que queremos remarcar, es que se puede regar en forma económica en los sistemas del litoral, que tenemos que perderle el miedo al riego. La gente del este, a su manera y en otras condiciones, lo ha hecho con el arroz.
EC - Usted dice que éste es un sistema barato, pero una vez que han recogido el agua producto del deslizamiento en una pendiente natural tienen que hacer que suba nuevamente para poder utilizarla en el riego.
AP - Sí, el agua que se hace circular sobre la chacra supuestamente queda dentro de la misma. El suelo la capta, la absorbe y no se pierde para abajo. Nosotros captamos el agua excedentaria cuando llueve.
EC - ¿Entonces?
AP - El agua se capta por ejemplo en una represa, y cuando se necesita se abre la compuerta o se bombea hacia arriba cuando hace falta.
EC - Para bombearla ustedes han tenido que instalar algún mecanismo que funciona, por ejemplo, a energía eléctrica.
"Es un sistema de riego tan antiguo como los babilonios, los egipcios o los mayas; consiste en hacer correr agua sobre el suelo con canales que a su vez sirven para conservarlo"
AP - En el caso de San Jorge sí, es una bomba de 800 metros cúbicos por hora que está bombeando desde la represa a una altura de 15 metros y desde ahí se va canalizando hacia las chacras, donde hay buenos suelos donde se está regando maíz, lotus y ahora una pradera.
EC - Entramos a hablar de costos. Allí aparece el costo de la energía eléctrica. ¿Qué otros costos hay?
AP - Tenemos los costos del estudio, de construcción del sistema, de la represa, el costo de la bomba, las cañerías, etcétera. Lo más barato es el riego por gravedad; cuando puedo hacer una represa a una cota elevada estoy abaratando mucho los costos, porque no tengo que bombear; simplemente abro compuertas y el agua, por gravedad, va circulando por los canales hacia donde la quiero llevar. Por eso sostenemos que la solución al riego en el litoral y en el país en general -el litoral es una zona bastante virgen en el tema riego- debería ser multipredial, tendríamos que estar encarándolo en forma regionalizada. De esa forma podemos bajar costos enormemente.
EC - Usted dice que los sistemas de riego deberían ser construidos por zonas, con la idea de servir a un conjunto de establecimientos.
AP - Exactamente. Acá tenemos la famosa represa del Chingolo, que tiene 55 años de construida y podría regar una importante superficie multipredial para muchos productores, que hasta ahora no se ha usado y sigue vacía. Esas son las cosas que tenemos que tratar de solucionar ahora que se hace necesario, que la gente está requiriendo riego, convencida de que, si no se riega, los sistemas agrícolo-ganaderos sufren quebrantos económicos muy importantes. Tenemos que apuntar hacia la solución real.
EC - Usted decía que con un sistema de este tipo la solución es relativamente barata. ¿Qué tipo de costos hay? ¿Podemos ver algunos números?
AP - Le doy una cifra concreta. Un riego de aproximadamente 100 milímetros por hectárea -10 millones de litros por hectárea- hoy nos está costando entre 22 y 24 dólares por hectárea, lo que le significa unos 300 kilos de maíz al valor de hoy.
EC - ¿Y si comparamos con otros sistemas posibles de riego?
AP - Hay otros sistemas más eficientes desde el punto de vista del uso del agua, pero no desde el punto de vista de los costos.
EC - ¿Cuánto cuestan esos otros sistemas?
AP - Andan en el entorno de 1 dólar por milímetro, con un cañón o con pivot central. Estoy comparando dos centavos de dólar contra un dólar.
EC - Este sistema es cinco veces más barato.
AP - De cuatro a cinco veces más barato, dependiendo de si tengo que bombear para arriba o utilizando la gravedad. Si utilizo la gravedad es mucho más barato. Cuando el agua es excedentaria y la podemos captar no nos deberíamos preocupar por consumir energía del país para regar gastando mucho por hectárea ni por importar equipos demasiado costosos, sino que tendríamos que adaptar la tecnología a un país seco donde llueve mucho.
EC - Usted decía que estos sistemas son muy antiguos, que vienen de la época de Babilonia. Pero en Uruguay, ¿se estaban empleando?
AP - En el arroz se usa un sistema similar. El arroz tiene la característica de que se debe mantener inundado, entonces se nivela y se trata de atrapar el agua dentro de donde está para que el arroz quede con cinco centímetros de agua sobre la superficie del suelo en forma permanente. En nuestro caso no hay que atrapar el agua, se la hace escurrir por la superficie; también hay experiencias en Mercedes y Leguísamo donde se hace escurrir el agua por surcos. Con nuestro sistema hemos podido regar cultivos con siembra directa, por manto, sin necesidad de surcos. Creemos que la siembra directa es el futuro, ya es una realidad en la actualidad; es siembra sin roturación, sin romper el suelo. Hemos podido regar con bastante economía sin usar sistemas convencionales con suelos arados y surqueados.
EC - ¿Esta idea se está extendiendo, por lo menos en la zona de Paysandú?
AP - Sí, hay una inquietud inmensa en los productores, que están haciendo cada vez más conciencia; la seca de los años 88-89 nos marcó y ésta nos está marcando. Creo que así como han cambiado de tecnología por ejemplo en el caso de la suplementación en el ganado, hoy el riego es una necesidad sentida que se va a incorporar a la cultura tecnológica del país cada vez más rápidamente en la zona agrícolo-ganadera.
Repito que los arroceros tienen amplia experiencia en esto. Por su rentabilidad, el cultivo del arroz permitió invertir grandes cantidades de dinero en riego. Acá las condiciones son diferentes, tenemos que tener un sistema de riego al servicio del sistema de producción. El sistema de riego del arroz es específico para ese cultivo. Nosotros tenemos que inventar, diagramar, extender, hacer económico y adaptar tecnológicamente un sistema de riego a los sistemas agrícolo-ganaderos, que son una rotación de cultivo-pastura, donde el riego tiene que adaptarse y ser muy económico.
EC - Usted ha insistido en que la solución viene por crear sistemas de riego zonales, en que los costos pueden bajar más y volverse razonables si el sistema de riego abarca a un conjunto de establecimientos. ¿A quién le corresponde impulsar ese tiempo de esfuerzos en conjunto? ¿Debe venir del gobierno, de las gremiales de productores, de las intendencias? ¿Cómo lo concibe usted?
AP - Creo que nos corresponde a todos, a los técnicos que estamos trabajando, al gobierno. En Uruguay hay una oficina que se llama Prenader (Programa de Manejo de Recursos Naturales y Desarrollo del Riego)
que ha impulsado el riego. En Paysandú Prenader ha funcionado bien. Repito: las soluciones individuales no son soluciones. Todos somos conscientes de ello; los técnicos, los empresarios, el gobierno tiene que hacer conciencia de que un canal de 25 kilómetros puede poner el agua del Río Queguay -que se nos va al mar- en la puerta de los predios a un costo 10 veces inferior al de una carretera. Hacer un canal y un bombeo es una cosa muy barata. Tiene que ser regional. Hubo proyectos regionales; al lado de Fray Bentos hay una colonia que tiene un sistema de riego que nunca se usó porque las condiciones de aquel momento no estaban maduras, los predios eran muy chicos, en ese lugar la hortifruticultura no funcionó, etcétera. Hoy estamos como para sentarnos todos en una mesa y empezar a discutir cómo vamos a hacer para poner el agua frente a cada portera de cada establecimiento del litoral.
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Transcripción: María Lila Ltaif Curbelo
Edición: Julieta Sokolowicz

15 de agosto de 2010

Alberto Gallinal

A propuesta del senador Juan Chiruchi, el Senado acaba de hacer un acto de profunda justicia al designar como "MEVIR-Doctor Alberto Gallinal Heber" a la Comisión Honoraria Pro Erradicación de la Vivienda Insalubre. Creado por ley 13.640 del 26 de diciembre de 1967 a instancias de Alberto Gallinal, gracias al MEVIR se levantaron 25.000 viviendas en todo el territorio nacional en beneficio de unas 100.000 personas radicadas en las áreas rurales. Se trata de viviendas erigidas por un sistema de ayuda mutua en la que cada familia aporta su propio esfuerzo para construirlas lo que valoriza más aún ese típico conjunto de casitas blancas que pueden verse al borde de las rutas de todo el país.
La idea de Gallinal se demostró exitosa desde el comienzo al punto de convertirse en una política de Estado puesto que obtuvo amparo de los gobiernos de todos los partidos desde su creación hasta la fecha. El senador Juan Chiruchi acertó con su propuesta de darle el nombre de Alberto Gallinal al MEVIR con carácter de homenaje póstumo a un ciudadano que fuera un reconocido filántropo, afanoso innovador como productor rural y un político destacado. En este último aspecto se recuerda su proficua actuación al frente de la intendencia de Florida y su postulación como candidato a la Presidencia de la República por la Unión Blanca Democrática en 1958 y por el Movimiento Nacional de Rocha en 1966.
En su presentación ante el Senado, Juan Chiruchi resaltó la personalidad y trayectoria de Alberto Gallinal al tiempo que señaló que la continuidad del MEVIR a través del tiempo y con el paso de sucesivas administraciones es el mejor homenaje que podía brindársele a este gran compatriota.

la cultura uruguaya de mediocridad carrerismo y amiguismo

De la Universidad de la Republica salen profesionales que trabajan en el sector privado: ingenieros agronomos dentistas medicos contadores veterinarios etc, De estos no tengo nada que decir, compiten en el mercado como todos nostros y se ganan su sueldo en buena ley, Los mejores prosperan aqui o en el extranjero, los peores manejan taxis. Nadie les regala nada.

De la universidad publica tambien salen los  politicos profesionales abogados y contadores con una formacion deficiente y ninguna experiencia en una organizacion eficiente  y moderna, Estos "licenciados" tercermundistas y mediocres son los que administran el estado que es el lastre del Uruguay. Estos personajes pateticos son los creadores de la burrocracia de las chacritas los curros la cultura del amiguismo y los que desperdician la plata del Uruguay moderno y productivo. Esta clase politica es monolitica en su mentalidad poco importa si son de izquierda derecha o centro, son todo carreristas que buscan su progreso personal a traves de la politica y el empleo publico . Por definicion el mediocre no puede progresar compitiendo en buena ley por eso el camino logico para esta lacra humana es la politica y el estado.

La enorme ventaja cultural de los chilenos es la calidad de la elite formada en la Universidad Catolica de Chile que esta conectada academica y culturalmente al primer mundo,http://benitomedero.blogspot.com/2010/02/porque-chile-le-va-mejor-que-uruguay.html

La meritocracia es lo opuesto a la medicridad. Cuando ponen a Raulito Sendic de presidente de Ancap y nadie ladra queda demostrada la medicoridad tercermundista del frente amplio. Cuando el candidato blanco tiene como unico merito ser nieto de Herrera queda demostrada la mediocridad del proceso de seleccion interna de los blancos. y con Jorge batlle idem

Los uruguayos no aceptarian que Raulito Sendic le arreglara una carie porque no es un dentista con experiencia, pero no tienen problema que sea Raulito Sendic sea Presidente de Ancap , Si  papa es famoso el curriculum no cuenta , La mayoria de los uruguayos piesan que "cualquier uruguayo tiene derecho a ser ministro" los chilenos y europeas piensan " el ministro debe ser el mas competente o nos perjudicamos todos"


12 de agosto de 2010

Ray Goldberg el profesor de Harvard que invento el concepto de Agribusiness

The Evolution of Agribusiness

Lending a fresh, uniquely global perspective, Harvard Business School's Agribusiness Seminaris the only program to assess the total food system from the perspective of every player in the vertical food system—from genomics to farms to supermarkets. This program is designed to help experienced managers anticipate and take advantage of new trends and opportunities in domestic and international agribusiness.
Ray Goldberg, the George M. Moffett Professor of Agriculture and Business, Emeritus, is currently teaching the course "Food Policy and Agribusiness" with Dan Glickman (former U.S. Secretary of Agriculture) at the Kennedy School of Government at Harvard. A founding father of the field, having developed the term and concept of "agribusiness" in the 1950s, Goldberg continues to spearhead the development of about a dozen new cases every year.

EE: When you began your study of the agribusiness industry more than 40 years ago, did you have any inkling of the astounding changes that lay ahead in areas such as biotechnology and the human genome project?
RG: I knew there would be enormous changes, but no matter how many projections I made, they were never wide-eyed enough in terms of what actually happened.
EE: The School's Agribusiness Seminar was ahead of its time even forty years ago. What led to its development?
RG: The idea for an agribusiness seminar for senior managers grew out of the School's MBA elective course, introduced in 1956 and based on a conceptual framework that John H. Davis, former U.S. Assistant Secretary of Agriculture, and I developed. In order to measure total value added of the agribusiness sector, we used input-output economic theory developed by Harvard professor Wassily Leontieff. At that time, U.S. agribusiness utilized 38 percent of the labor force, provided 40 percent of consumer expenditures, and accounted for 50 percent of all manufacturing assets.
The second major study I undertook was in agribusiness coordination, a systems approach to the wheat, soybean, and Florida orange industries. From this study, the agribusiness program developed a systematic way of approaching decision-making and positioning firms in the global food and fiber industries.
Incidentally, one of the students I taught back in 1956 still returns for our senior management seminars. I have had a very long relationship with our students as MBAs and as senior executives.
EE: That shows just how much there is to learn in this field.
RG: Actually, I believe it shows how fast the world is changing and that from the beginning we've never been able to teach the same course twice.
EE: In what ways are the issues you discuss today different from or similar to those you faced in the early days of the program?
RG: The issues I grappled with back in 1961 have been fundamental issues that have been with us throughout time. For example, I've always had to address the question of risk management. When people invest in agribusiness, they're not investing in just farming or processing or distribution, but rather in the margins at each of those levels. Going back to input-output economics, somebody's input is somebody else's output.
Thus, central to all of our cases from 1961 through the present is the idea that what people pay to consume food or are paid to produce food are both political and economic issues. We're examining not only a market system, but a political, social, and economic development system as well.
EE: Has the recent revolution in life sciences, characterized by the blurring of industries such as food and medicine, introduced new issues into the agribusiness seminar?
RG: Actually, life science issues have permeated our discussions for the last twenty years. This is because we have always had a futuristic orientation in our case discussions. I have tried to anticipate change by having the change makers involved in our case development. For example, about eight years ago, the provost of the University allowed me to develop a university-wide research program looking at how the genetic revolution is going to affect the food system. From that time on, we had participation from the Medical School, the School of Public Health, the John F. Kennedy School of Government, the Business School, and the Biochemistry Department. In addition, the research program had representation from all participants of the value-added system, as well as consumer groups and governmental leaders from the EPA, the USDA, and the FDA. In 1999, we developed an interesting case on Celera Genomics, the public company which was recently successful in mapping the human genome. Its CEO, Dr. J. Craig Venter, has been our guest for the last two years.
Incidentally, for every case our faculty group taught for the last 41 years, the senior executive of the firm or government agency being discussed is always present when we teach the case to our Seminar participants. In that way, we not only add a living dimension to the issues presented, but we gain valuable feedback on how well we've written the case.
EE: Unlike other fields of study that "went global" during the Eighties, agribusiness has had a global orientation right from the start, hasn't it?
RG: Yes. Agribusiness has been global from the start because the food system is global. For example, I developed the first Chinese agribusiness case at HBS, some 25 years ago.
In addition, addressing the economic needs of developing countries has always been integral to the seminar. An example of that would be my case on Amul Dairy, India, in which Dr. V.J. Kurian helped create a farmers' cooperative—involving landless laborers, small-scale peasants, and medium-size farmers—that changed the country's dairy system. This case study became an example for other cooperatives around the world.
EE: Was the Amul Dairy model emulated by others?
RG: Yes. Not only that, but it spawned a number of spin-offs, including new programs at the World Bank. In addition, the federal government then came to us looking for a way to retrain their economists to think more systematically rather than by individual commodities. In 1971, we created a specialized program just for economists of the Extension Service of the U.S. Department of Agriculture.
I should note that every U.S. Agriculture Secretary, starting with Eisenhower and through the Bush administration, has participated in our senior management seminar.
EE: The program has been quite influential.
RG: I believe it has helped to create an entire profession. When I received my doctorate in 1952 in agricultural economics, for example, agribusiness did not exist as a course of study. It has since become not only a word and a concept but a subdivision of agricultural economics, which in turn is a subset of general economics. Today there are more students majoring in agribusiness in the United States and other countries than in agricultural economics, in more than one hundred agribusiness programs throughout the world. In addition, we have our own professional organization—the International Agribusiness Management Association, with some 1,200 members worldwide.
EE: An impressive legacy!
RG: You know, even though I go through the numbers every year in an attempt to show global and domestic trends, at the end of the day what pleases me the most is that we're fortunate to attract high-caliber men and women not only to our profession, but to our seminar. In a way, it has become their seminar as much as it has been Harvard's. Without their help in the development of cases, their ideas and thought processes, and their participation, this program could not have evolved as it did. Today we have a thriving, integrated system that in many ways can trace its roots to HBS and to the excellent leadership of our industry. Naturally I take pride in our collective achievement. The attack on the United States on September 11th has also affected our Seminar and our case studies. Much of the unrest in the world is due to poverty, lack of access to food, water and the basic necessities of life. Our ability to address these problems in our case studies is crucial for long term global peace.

UTE tranca el desarrollo de la agricultura y la ganaderia del Uruguay

Depues del arroz, la leche, la forestacion y la  soja viene el maiz con riego y el feedlot en gran escala. A diferencia de los rubros ya desarrollados el maiz requiere electicidad a precio competitivo que hoy no esta disponible.  Con electricidad rural abundante a precio competitivo se pueden producir 1180  millones de dólares más de carne vacuna                                                            

Con costos americanos el feedlot es competitivo en Uruguay
  • Costo del feedlots en USA $1.47/kg vs. Valor de venta del novillo gordo en Uruguay de 1,72
  • El kilo agregado en feedlots en USA cuesta menos que el kilo agregado por los invernadores uruguayos 1.47 vs. 1.77                                                                       
  • El kilo de cría y recría cuesta menos en Uruguay que en USA
           

 kgs
 precio $/kg
 $/cabeza
 kgs agregados
 $ valor agregado
 $/kg agregado

USA







Stocker
250
2.64
660
250
660
2.64
cria
Feeder
363
2.40
872
114
212
1.87
recria
Slaughter
574
2.06
1182
211
310
1.47
feedlot
Uruguay







Ternero
200
2.00
400
200
400
2.00
cria
novillo 1-2
363
1.70
617
163
217
1.33
recria
novillo gordo
500
1.72
860
137
243
1.77
invernador
                                               
La falta de maiz es lo que limita el desarrollo de los feedlots a gran escala en Uruguay           
  • Hay abundante proteína – harina de soja  a precio competitivo                                
  • Falta  maíz a precio de paridad de exportación
                                                                       
la producción de maíz no crece por falta de electricidad a precio competitivo   
  • El maíz requiere una mayor inversión por hectárea y tiene un mayor riesgo climático de seca en el periódico crítico de floración
  • Uruguay dispone de abundante agua para riego pero la irrigación por aspersión de pivote no es viable por falta de electricidad a costo competitivo               
  • La electricidad rural en Uruguay cuesta 25 cts. /Kwh. el doble que en USA           
  • La red de electrificación rural es demasiado débil para regar,
  • La red electrica rural es en un 95% monofásica y de un solo hilo
  • Se precisan líneas  trifásicas y de mayor potencia
  • Durante toda su existencia la prioridad de la UTE a sido que el consumidor montevideano no tenga apagones, y eso lo a logrado todas las lineas de alto voltaje que van de las represas a Montevideo pasando de largo por las zonas rurales no atendidas por la UTE
  • La solucion de la UTE es quemar petroleo cuando hay seca eso soluciona los apagones en Montevideo pero no solucione el problema de costo de la electicidad en los rubros productivos que no son viables sin electicidad a costo competitivo                                                                                                                
Con electricidad a costo competitivo habrá riego, maíz y feedlots y la producción de carne aumentara en 1180 millones de dólares por año             
  • Habrá un aumento de 621 mil  terneros al liberarse los campos de engorde para cría
  • En los feedlots el potencial es  agregar   211 Kgs a 2.9 millones de cabezas
  • El valor agregado potencial de los feedlots es 1062 millones de dólares (661 toneladas mas de ganado gordo a $1.72/kg)
  • Al aumentar la faena  el valor agregado de los frigoríficos aumenta en 126 millones de dólares
El desarrollo de los feedlots a escala americana va a suceder ,  cada ano de demora de la UTE en proveer la electricidad necesaria  le cuesta 1180 millones de dólares al Uruguay
            

10 de agosto de 2010

la obsolecencia de Barack Obama

The Obsolescence of Barack Obama
The magic of 2008 can't be recreated, and good riddance to it.
By FOUAD AJAMI

Not long ago Barack Obama, for those who were spellbound by him, had the stylishness of JFK and the historic mission of FDR riding to the nation's rescue. Now it is to Lyndon B. Johnson's unhappy presidency that Democratic strategist Robert Shrum compares the stewardship of Mr. Obama. Johnson, wrote Mr. Shrum in the Week magazine last month, never "sustained an emotional link with the American people" and chose to escalate a war that "forced his abdication as president."

A broken link with the public, and a war in Afghanistan he neither embraces and sells to his party nor abandons—this is a time of puzzlement for President Obama. His fall from political grace has been as swift as his rise a handful of years ago. He had been hot political property in 2006 and, of course, in 2008. But now he will campaign for his party's 2010 candidates from afar, holding fund raisers but not hitting the campaign trail in most of the contested races. Those mass rallies of Obama frenzy are surely of the past.

The vaunted Obama economic stimulus, at $862 billion, has failed. The "progressives" want to double down, and were they to have their way, would have pushed for a bigger stimulus still. But the American people are in open rebellion against an economic strategy of public debt, higher taxes and unending deficits. We're not all Keynesians, it turns out. The panic that propelled Mr. Obama to the presidency has waned. There is deep concern, to be sure. But the Obama strategy has lost the consent of the governed.

Mr. Obama could protest that his swift and sudden fall from grace is no fault of his. He had been a blank slate, and the devotees had projected onto him their hopes and dreams. His victory had not been the triumph of policies he had enunciated in great detail. He had never run anything in his entire life. He had a scant public record, but oddly this worked to his advantage. If he was going to begin the world anew, it was better that he knew little about the machinery of government.

He pronounced on the American condition with stark, unalloyed confidence. He had little if any regard for precedents. He could be forgiven the thought that America's faith in economic freedom had given way and that he had the popular writ to move the nation toward a super-regulated command economy. An "economic emergency" was upon us, and this would be the New New Deal.

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There was no hesitation in the monumental changes Mr. Obama had in mind. The logic was Jacobin, the authority deriving from a perceived mandate to recast time-honored practices. It was veritably rule by emergency decrees. If public opinion displayed no enthusiasm for the overhaul of the nation's health-care system, the administration would push on. The public would adjust in due time.

The nation may be ill at ease with an immigration reform bill that would provide some 12 million illegal immigrants a path toward citizenship, but the administration would still insist on the primacy of its own judgment. It would take Arizona to court, even though the public let it be known that it understood Arizona's immigration law as an expression of that state's frustration with the federal government's abdication of its responsibility over border security.

It was clear as daylight that there was a built-in contradiction between opening the citizenship rolls to a vast flood of new petitioners and a political economy of redistribution favored by the Obama administration. The choice was stark: You could either "spread the wealth around" or open the gates for legalizing millions of immigrants of lower skills. You could not do both.

It was canonical to this administration and its functionaries that they were handed a broken nation, that it was theirs to repair, that it was theirs to tax and reshape to their preferences. Yet there was, in 1980, after another landmark election, a leader who had stepped forth in a time of "malaise" at home and weakness abroad: Ronald Reagan. His program was different from Mr. Obama's. His faith in the country was boundless. What he sought was to restore the nation's faith in itself, in its political and economic vitality.

Big as Reagan's mandate was, in two elections, the man was never bigger than his county. There was never narcissism or a bloated sense of personal destiny in him. He gloried in the country, and drew sustenance from its heroic deeds and its capacity for recovery. No political class rode with him to power anxious to lay its hands on the nation's treasure, eager to supplant the forces of the market with its own economic preferences.

To be sure, Reagan faltered midway through his second term—the arms-for-hostages trade, the Iran-Contra affair, nearly wrecked his presidency. But he recovered, the nation rallied around him and carried him across the finish line, his bond with the electorate deep and true. He had two years left of his stewardship, and his political recovery was so miraculous that he, and his first mate, Secretary of State George P. Shultz, would seal the nation's victory in the Cold War.

There is little evidence that the Obama presidency could yet find new vindication, another lease on life. Mr. Obama will mark time, but henceforth he will not define the national agenda. He will not be the repository of its hopes and sentiments. The ambition that his would be a "transformational" presidency—he rightly described Reagan's stewardship in these terms—is for naught.

There remains the fact of his biography, a man's journey. Personality is doubtless an obstacle to his recovery. The detachment of Mr. Obama need not be dwelled upon at great length, so obvious it is now even to the pundits who had a "tingling sensation" when they beheld him during his astonishing run for office. Nor does Mr. Obama have the suppleness of Bill Clinton, who rose out of the debris of his first two years in the presidency, dusted himself off, walked away from his spouse's radical attempt to remake the country's health-delivery system, and moved to the political center.

It is in the nature of charisma that it rises out of thin air, out of need and distress, and then dissipates when the magic fails. The country has had its fill with a scapegoating that knows no end from a president who had vowed to break with recriminations and partisanship. The magic of 2008 can't be recreated, and good riddance to it. Slowly, the nation has recovered its poise. There is a widespread sense of unstated embarrassment that a political majority, if only for a moment, fell for the promise of an untested redeemer—a belief alien to the temperament of this so practical and sober a nation.

Mr. Ajami is a professor at the Johns Hopkins School of Advanced International Studies and a senior fellow at the Hoover Institution.

9 de agosto de 2010

la inteligencia de los suizos - gobierno local fuerte gobierno central minimo


Eurosceptic Swiss count their blessings

Swiss flag on car at Tiengen, Germany, just over the Swiss borderSwiss shoppers are flooding over their borders to exploit the weaker euro
Switzerland is the small exception in a united - and ever bigger - Europe.
The Swiss voted way back in 1992 not to join the European Economic Area, a first step towards joining the European Union.
The majority against was tiny, however, just 50.3% against the EEA and 49.7 % in favour. Ever since, Swiss public opinion has been divided over the question of how close to get to Brussels.
Now though, as many European countries announce major cutbacks, Switzerland's continued prosperity is making many Swiss believe their "no" to Europe was the right decision.
"We have got high wages by European standards, and low interest rates and mortgages," explains Stefan Meierhans of Switzerland's price monitoring office.
"Also a VAT rate of 7.6% when the EU minimum is 15%," he adds.
All reasons for the Swiss to count their good fortune, but now there is another one too.
Hanging on to the Swiss franc has made the currency a safe haven over the past 12 months as the euro weakened. Imports to Switzerland from EU countries are falling in price and Swiss consumers are benefiting.
What's more, long-standing laws in Switzerland that prevent both the federal government and the cantons from running up big debts mean that, unlike in many of Switzerland's neighbours, there are no huge public deficits to cope with and therefore no big austerity measures.
"Over the last 12 months the cost of living index has gone down by half-a-per-cent," says Mr Meierhans.
"So that means life has become cheaper in Switzerland."
Consumer boom
A trip to the shopping centres of any Swiss town or city this summer reveals plenty of bargains and plenty of happy customers.

Start Quote

Now only 30% of Swiss people would be ready to adhere to the European Union. It used to be much higher”
Professor Dieter FreiburghausPolitical scientist
Retailers selling European cars are offering "Eurobonuses", a rebate of up to SFr2,000 (1,450 euros; $1,900; £1,200) on purchases of new cars.
Groceries from the eurozone have come down in price too. Christian Guggisberg, food and beverage purchaser for the Co-op chain, has been able to offer reductions of 20% and more on hundreds of items.
"We have seen a very significant fall in the value of the euro against the Swiss franc and we are passing on the advantage to our customers," he explains.
Swiss holiday makers are especially happy. Right across Europe their francs are stretching further, and anyone buying a holiday in the eurozone from a Swiss travel agent can expect reductions.
"Right now the most popular destinations are in Europe," says Iris Jager of Kuoni.
"Greece, Spain and Italy are all very popular. We are negotiating every week with the hotels on our books and prices are coming down."
"For instance this week I can offer you a four-star hotel in Sardinia, right on the beach, the beautiful Gulf of Marinella, half board one week, discount of 700 francs (500 euros)."
Strong franc downside
But there may be a downside to all this prosperity. The strong franc may make Swiss exports to the EU more expensive.
Leaders of the Swiss manufacturing industry are worried about this and have welcomed the Swiss National Bank's decision to buy euros in a bid to stop the franc rising too far.
However, many Swiss companies were already prepared for the current situation. They began trading only in euros with eurozone countries several years ago and have therefore been able to avoid at least some losses caused by currency fluctuation.
But the Swiss tourism industry is facing problems. The weak euro and the weak pound have turned Switzerland into an especially expensive holiday destination for EU citizens.
Perhaps the biggest effect of the crisis in the eurozone has been to reinforce Swiss doubts about the European Union.
Riot police confront protesters in Athens 29.6.10Greece's economic problems have caused widespread protests
"Attitudes are worse than ever," says political scientist Professor Dieter Freiburghaus.
"Now only 30% of Swiss people would be ready to adhere to the European Union. It used to be much higher, 50%, now it's very low and it's quite understandable. The euro is of no interest to us, and the whole European project doesn't seem to be functioning very well."
Professor Freiburghaus believes the spectre of EU member Greece on the verge of bankruptcy has bolstered a long and deeply held Swiss belief that going it alone is often the wisest policy.
"There is a cultural gap between Brussels and Switzerland," he explains. "Swiss people like things to be small, Brussels likes things to be big. Swiss people like things to be different from canton to canton, Brussels likes everything to be the same.
"And Swiss people don't feel alone," he continues. "Or I might say they feel better when they are alone. It's a very long tradition, and to change that, to say well we should join, we should be part of it, we should have friends everywhere, that is not our attitude."
In fact Switzerland's position outside the EU is not as clear cut as it might seem. Gaining access to EU markets has required Switzerland to adopt large sections of EU policy in all sorts of areas from transport, to agriculture, to the free movement of labour.
Nevertheless Stefan Meierhans believes Switzerland may now have got as close as it is ever likely to get to Brussels.
"Maybe we fool ourselves a bit that we are completely independent," he admits.
"But still, looking at the most recent developments in the European Union, I think many people here now believe the risks and costs are much higher when you are in the EU, than when you have this emergency brake you can pull on your own."

8 de agosto de 2010

El fisco y la maldición de las vacas - JUAN DUBRA

http://www.elpais.com.uy/Suple/EconomiaYMercado/10/08/02/ecoymer_505530.asp#comforms

Uruguay sigue siendo un país muy batllista en sus ideas sobre la economía y en cuanto al concepto de justicia distributiva. Desde 1900 ha primado la concepción que "la renta" o "la producción" están ahí, que se genera sola, una vez que se tienen los insumos o el capital.
Un reflejo temprano de esta idea es la política tributaria o distributiva de los gobiernos batllistas: si había campo, se producirían vacas, y ponerle al agro impuestos altos y redistribuirlos a la ciudad, no causaría ningún mal. La baja productividad agrícola ganadera de nuestro país hasta el año 2000 se ha atribuido al perverso sistema de incentivos que esa redistribución generaba: si un ganadero tenía una idea sobre cómo su tierra podía producir más, no le interesaba implementarla, porque las rentas serían extraídas por los impuestos. Este esquema impidió la adopción de tecnología y la materialización de inversiones.
Esa creencia batllista de que la producción "pasa", sin importar los incentivos de los empresarios se refleja en la población general. Según el World Values Survey, Uruguay es de los países en el mundo en los cuales la gente más cree que los pobres son pobres por mala suerte, más que por falta de esfuerzo u otras conductas personales. La gente se califica más como de izquierda que en el resto del mundo; considera injusto que una secretaria gane más que otra por hacer las mismas tareas, aunque sea más eficiente y responsable; considera que la competencia es mala y no que incentiva a la gente a trabajar mejor. El uruguayo promedio considera que los ingresos deberían hacerse más igualitarios (aunque en relación al resto del mundo tenemos una buena distribución del ingreso) mientras que el resto del mundo considera que en sus países debería haber más diferencias, para incentivar el esfuerzo individual.
En "A Resource Belief Curse: Oil and Individualism," ("La Maldición de los Recursos Naturales y las Creencias: Petróleo e Individualismo") un trabajo que hice con Rafael Di Tella de Harvard y Robert MacCulloch de Imperial College, exploramos por qué hay una correlación entre la creencia de que "las diferencias de ingreso se deben a suerte, más que a esfuerzo" por un lado y "altos impuestos" o "porcentaje de la población que se considera de izquierda" por otro. En el libro "The Natural Resource Trap" donde aparece el artículo, algunos economistas analizamos por qué los países que tienen mayor abundancia de recursos naturales tienden a tener las peores instituciones (pensemos en Venezuela, Arabia Saudita, o aún en las instituciones de Argentina).
El punto de partida del libro es "¿por qué ha habido recientemente tantas nacionalizaciones de empresas en los sectores de recursos naturales? Y ¿por qué no pueden explotarse en forma eficiente esos recursos en los países subdesarrollados?"
NACIONALIZACIONES. En general, los gobiernos no son buenos empresarios y tampoco son muy aptos para explotar recursos naturales. La recomendación de los economistas es "haga una licitación y venda los derechos a explotar el recurso". El supuesto subyacente es que la empresa invertirá la cantidad óptima, como para maximizar sus beneficios en el largo plazo. Sin embargo, eso asume que la empresa podrá apoderarse de los réditos de su inversión. En América Latina, no ha sucedido a menudo: cuando la cosa va bien y la empresa comienza a recoger los frutos de su inversión, la nacionalizan o le cambian los términos de los contratos. ¿Por qué sucede eso? La pregunta es importante, pues esta situación impide la explotación eficiente de los recursos (un ejemplo reciente y cercano son los cambios de tarifas que aplicó Argentina, que han llevado a una paralización de la inversión en infraestructura).
Para ilustrar el problema, imagine el lector que es un presidente bien intencionado de un país con una mala historia en cuanto a nacionalizaciones. Como sabe de economía, promete a las firmas que participarán en la licitación de (digamos) la explotación de un pozo de petróleo, que no va a nacionalizar su inversión cuando comience a dar réditos. Los inversores, como no están seguros de que usted o su sucesor vayan a cumplir, deben hacer una oferta menor de lo que realmente vale el pozo, para hacer una previsión por el riesgo de expropiación. Digamos que "se sabe" que la explotación del pozo en los próximos diez años vale US$ 2 millones, y que los inversores estiman que para cubrirse del riesgo de expropiación, deben ofrecer US$ 1 millón.
Una vez realizada la subasta, cuando el ganador realizó su inversión y comenzó a producir, el público se da cuenta que el valor del pozo es US$ 2 millones, y no uno, y clamará por la nacionalización, porque las "multinacionales malas" nos están explotando. La presión será aún más fuerte si el precio del petróleo subió, y el valor de la explotación pasa a ser de US$ 4 millones. La presión será difícil de sostener políticamente, y la nacionalización ocurrirá, confirmando las sospechas de la empresa.
CREENCIAS E IMPUESTOS. En nuestro artículo, ilustramos una forma particular del argumento anterior. La hipótesis central del trabajo es que la gente percibe que, en comparación con el sector manufacturero, el ingreso generado en los sectores de recursos naturales depende más de los vaivenes de precios y de la suerte, que del esfuerzo o de la capacidad empresarial.
Si esto es así, los países cuyos ingresos dependen relativamente más de los recursos naturales tenderán a ser más de izquierda y pondrán más impuestos. El nexo corre por dos caminos. Primero, si impuestos altos no distorsionan las decisiones de las firmas (porque el ingreso depende de la suerte y no del esfuerzo o la capacidad empresarial), habrá menos ineficiencias asociadas a mayores impuestos, y como la redistribución sería "más barata" en este sentido, habría más impuestos y redistribución.
También "más recursos naturales" implicarían más impuestos, a través de las creencias y los "valores". La evidencia muestra que a la gente no le gustan las diferencias de ingresos que son "injustas" o "no derivadas de un esfuerzo personal". Si en una economía los recursos naturales son más importantes que en otra, la gente tendrá la percepción de que las diferencias de ingresos en el país son más injustas, y por tanto estará más dispuesta a poner impuestos más altos para redistribuir. En un extremo, si en una economía a la mitad de la gente le lloviera maná del cielo, y a la otra mitad no (y ello no fuera fruto de alguna virtud personal), la gente vería con justicia la redistribución.
En el artículo demostramos empíricamente que esas correlaciones existen: países con alta dependencia de los recursos naturales tienden a ser más de izquierda, y aún dentro de Estados Unidos, la gente es más de izquierda en los estados donde la participación del petróleo es más alta en el producto.
NUESTRO TERRUÑO. Aunque las vacas no son un recurso natural (las trajeron), quizás en algún momento de nuestro pasado tuviera sentido pensar que más o menos producción pecuaria por hectárea era una cuestión de suerte y quizás tuviera sentido redistribuir del campo a la ciudad. O quizás fuera "menos cara" la filosofía batllista que la renta la genera la sociedad y por tanto la producción que emerge es del Estado. Hoy, cuando en el campo, los factores más importantes son las ideas y la inversión (más que la suerte), tener impuestos altos sería injusto e ineficiente por distorsionar, más de lo que distorsionaba antes, la asignación de recursos.